¿Por qué reconocer la adicción y pedir ayuda es el primer paso para dejar las drogas o el alcohol?

por CC Adicciones

Cuando alguien busca el primer paso para dejar las drogas, suele imaginarse una decisión firme, un “a partir de hoy lo dejo” y un cambio inmediato. La realidad, sin embargo, es más compleja: la adicción altera la capacidad de juicio, empuja a minimizar lo que ocurre y convierte el consumo en el centro silencioso de la vida. Por eso, antes de hablar de desintoxicación, terapia o recaídas, hay un punto de partida imprescindible: aceptar que existe un problema y que no se está pudiendo controlar.

La negación no siempre se presenta como un “yo no tengo nada”. A veces es un “yo puedo parar cuando quiera”, “solo consumo los fines de semana”, “todo el mundo bebe”, “lo necesito para rendir” o “el trabajo/estrés me obliga”. Son frases que protegen del miedo y de la vergüenza, pero también mantienen viva la adicción. Y aquí aparece una de las ideas más duras de asumir: si ya es complicado desintoxicarse cuando uno es consciente del problema, cuando la persona no reconoce su adicción el cambio se vuelve prácticamente imposible.

En ese punto, el papel del entorno es clave. Familia, pareja, amigos o compañeros de trabajo suelen ver antes lo que está pasando: cambios de humor, mentiras, promesas incumplidas, conductas de riesgo, aislamiento, deterioro físico o conflictos constantes. No se trata de señalar con culpa, sino de ayudar a “poner nombre” a la pérdida de control. Muchas personas no reaccionan ante un dato médico, pero sí ante el impacto en quienes aman: el sufrimiento de los hijos, la ansiedad de la pareja, el desgaste económico, el miedo a la próxima llamada o la sensación de estar perdiendo a alguien en vida.

El primer paso para dejar las drogas no es “tener fuerza de voluntad”, es admitir la pérdida de control

Una idea que hace mucho daño es reducir la adicción a “falta de voluntad”. Quien ha convivido con una adicción sabe que no funciona así. Hay dependencia física, hay patrones psicológicos, hay cambios en el cerebro relacionados con el refuerzo y la toma de decisiones, y hay desencadenantes que se repiten como un guion. Por eso, pedir ayuda no es rendirse: es empezar a recuperar el control de una forma realista y segura.

Reconocer la adicción significa mirar de frente lo que el consumo está provocando. No solo los síntomas evidentes, sino el conjunto de consecuencias: deterioro de salud, problemas familiares, conflictos laborales, endeudamiento, aislamiento social, ansiedad, depresión o una irritabilidad que antes no existía. A menudo, la persona se acostumbra a “apagar incendios” (disculpas, esconder consumo, prometer cambios) sin abordar la raíz. Admitir el problema cambia la pregunta: en vez de “¿cómo escondo esto?”, pasa a ser “¿cómo salgo de aquí?”.

Y en ese momento la ayuda especializada marca la diferencia. Psiquiatras y psicólogos expertos en adicciones no solo acompañan: evalúan riesgos, detectan comorbilidades (ansiedad, depresión, trauma), diseñan un plan terapéutico y ayudan a construir herramientas para prevenir recaídas. La recuperación no es un acto puntual, es un proceso, y la intervención profesional lo vuelve más corto, más claro y, sobre todo, más sostenible.

Familia y profesionales: convertir el “me pasa algo” en un plan de salida

El entorno puede ayudar, pero necesita hacerlo bien. Insistir con reproches o amenazas suele aumentar la defensividad (“no me entendéis”, “me queréis controlar”). Lo que suele funcionar mejor es la firmeza con empatía: describir hechos concretos (no opiniones), mostrar preocupación real y proponer ayuda profesional. A veces, también implica poner límites sanos para no sostener la adicción sin querer: cubrir mentiras, pagar deudas repetidas o justificar ausencias puede aliviar el conflicto a corto plazo, pero prolonga el problema.

En paralelo, el tratamiento debe adaptarse a cada caso. Hay personas que necesitan un proceso de desintoxicación supervisado, otras requieren un abordaje terapéutico intensivo, y muchas necesitan ambos: estabilizar primero y reconstruir después. En un buen programa se trabaja la motivación, la gestión emocional, los desencadenantes, la autoestima, la reparación de vínculos y la prevención de recaídas. No se trata de “aguantar”, sino de aprender a vivir sin consumo de forma funcional.

En nuestro Centro de desintoxicación en Barcelona, Tarragona o Sabadell, contamos con equipos especializados para acompañar este proceso de forma cercana y profesional. Lo avala un dato muy claro: el 86% de nuestros pacientes consiguen empezar una nueva vida en pocos meses. No es un camino fácil, pero con el apoyo adecuado se vuelve posible, ordenado y mucho menos solitario.

Si tú o alguien cercano está buscando el primer paso para dejar el alcohol, no lo dejéis para “cuando toque fondo”. Llama sin compromiso al 617 200 882 (24 horas) y resolveremos vuestras dudas. Da el primer paso.

Por CC Adicciones

Clínica especializada en el tratamiento de adicciones

Entidades que avalan nuestra calidad

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